novedades sobre la diabetes
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Un equipo de médicos argentinos ha logrado por primera vez, a través de ingeniería celular, que células del páncreas vuelvan a producir insulina, lo que constituye un avance clave para un futuro
tratamiento contra la diabetes.
A partir de células madre provenientes de la grasa, los investigadores lograron crear "islotes de Langerhans", los cúmulos de células del páncreas, y reconstituir su función de producir la
hormona insulina y su complementaria, el glucagón.
Precisamente, la diabetes se genera cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el cuerpo no puede utilizarla eficazmente.
El descubrimiento fue realizado por el Centro de Investigación en Ingeniería de Tejidos y Terapias Celulares de la Universidad Maimónides, de Buenos Aires, dedicado a la reconstrucción de órganos
con el objetivo de reemplazar los que faltan o suplir los que tienen alguna insuficiencia.
El director del centro, Gustavo Moviglia, explicó a Efe que la importancia del logro radica principalmente en que todos esos elementos "se pueden obtener del mismo paciente que va a
tratarse, así se pueden evitar complicaciones o rechazos derivados de los trasplantes" que actualmente se realizan.
Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 347 millones de personas con diabetes y en 2005 ya se previó que las muertes por la enfermedad se dupliquen en 2030.
El avance se basa en el saber previo de que un tipo de glóbulos blancos, los linfocitos, mantiene ciertas características propias de la capa que, cuando el ser humano todavía es un embrión,
permite el desarrollo de los distintos órganos.
A esto, se unió el conocimiento de que un proceso inflamatorio se encuentra directamente relacionado con la reparación y la regeneración de tejidos.
El descubrimiento consistió entonces en ver que una célula con actividad inflamatoria durante la reparación de un órgano provoca, si es puesta en contacto con una célula madre, que esta última
madure con las características de ese mismo órgano.
"Pusimos linfocitos que favorecían la inflamación en el páncreas, todo proveniente de un mismo individuo, enfrentados a un grupo de células madre, y éstas empezaron a diferenciarse en línea con
ese órgano", precisó Moviglia.
El paso siguiente fue saber si podían obtener también las células madres adultas del mismo individuo y, las dos posibilidades para utilizar, eran aquellas provenientes de la médula ósea y
aquellas de la grasa.
Finalmente, los investigadores llegaron a la conclusión de que estas últimas respondían mejor al tratamiento.
"En cinco días, las células ya se habían transformado y, activamente, estaban produciendo insulina", relató Moviglia.
Según el investigador, esta rapidez es fundamental para permitir un tratamiento masivo en el futuro, ya que actualmente, los modelos de generación de estructuras de órganos tienen un
lapso de producción de entre tres y seis semanas.
"Se tienen que realizar dentro de un ambiente muy especial, con costos muy altos. Tiempo que ahorramos es tiempo que se ahorra en costos y nos da la posibilidad de que el tratamiento pueda llegar
a ser masivo", añadió.
Hasta ahora, las únicas alternativas son los tratamientos con células provenientes de cadáveres o de cerdos y el paciente tiene que mantenerse dentro de un régimen de medicamentos para no
rechazar el trasplante.
Pero el islote, que suele renovarse por sí mismo, no puede regenerarse si está tan protegido con drogas y tiene una duración limitada, por lo que el tratamiento, que en Estados Unidos supera
incluso los 300.000 dólares, debe repetirse cada dos años, un problema que quedaría solucionado si es generado con elementos propios del individuo.
Entre otras mejoras, un avance de estas características ayudaría también a prevenir enfermedades asociadas a la diabetes como la coronariopatía, el accidente cerebrovascular, la retinopatía y la
nefropatía diabéticas, entre otras.
Con todo, aunque el método todavía se encuentra en un nivel pre-clínico y las investigaciones continúan, Moviglia es optimista.
"Estamos viendo si con estos islotes podemos regular la vida de animalitos a los que se les ha quitado la capacidad de producir insulina. Esperamos corroborar que no va a ser rechazado", se
esperanza. EFE
El perfil de la
diabetes tipo 2 rejuvenece cada día más. Hasta hace relativamente pocos años, según el Instituto Nacional de la Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, la mayoría de los pacientes
diagnosticados con diabetes tipo 2 eran adultos que tenían 40 años o más y estaban sobrepasados de peso. Pero eso ha cambiado. No solamente se ve un aumento en los casos de diabetes en general,
sino que el número de niños y adolescentes (entre los 10 y los 19 años) con diabetes aumenta también, debido en parte, al aumento en la obesidad y el estilo de vida sedentaria. Si no quieres que
tu hijo forme parte de estas estadísticas, ayúdalo a evitar que desarrolle la enfermedad y si ya padece de diabetes, a que la controle.
¿Un niño con diabetes tipo 2? Hasta hace pocos años, era algo raro. El tipo de diabetes más común entre los niños era la diabetes tipo 1 (antiguamente llamada diabetes juvenil, en la que el páncreas no produce insulina). El panorama ha ido cambiando, y desafortunadamente, empeorado. Echa una ojeada a los datos de un estudio norteamericano proporcionados por el Centro para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés):
¿Qué significa que mi hijo padece diabetes tipo 2?
Cada vez que comemos, el aparato digestivo transforma los carbohidratos en glucosa (o azúcar en la sangre). El páncreas segrega una hormona, la insulina, que ayuda a que esa azúcar entre a las células para que la utilicen como energía. Cuando tu hijo tiene diabetes tipo 2, las células o son resistentes a los efectos de la insulina (o ésta no es suficiente) y entonces la glucosa se acumula en la sangre, a niveles que no son saludables y pueden ser peligrosos para la salud. Con el tiempo, la diabetes pone al cuerpo del niño, del adolescente o del adulto, en riesgo de sufrir complicaciones asociadas con la diabetes como: enfermedades cardíacas, ceguera y problemas renales, entre otros.
¿Y por qué mi niño?
La causa principal del aumento de la diabetes 2 en los niños, y probablemente de la diabetes de tu hijo, es el exceso de peso. En los Estados Unidos solamente, uno de cada cinco niños tiene sobrepeso, lo que duplica las probabilidades de que desarrollen diabetes. Esta epidemia de sobrepeso no ocurre en un vacío: se origina debido a los hábitos de alimentación poco saludables, la falta de actividad física y de ejercicio.
El combatir esta causa es precisamente la primera línea de defensa y el tratamiento para tu hijo. El pediatra determinará si el niño tiene sobrepeso y cuánto, teniendo en cuenta su sexo, su edad, su peso y su estatura (altura). A medida que pueda ir reduciendo el exceso de peso, resultará mucho más fácil mantener los niveles de glucosa bajo control. La dieta de un niño nunca debe de ser demasiado restringida ya que está creciendo y desarrollándose.
Para llevar ese nivel de glucosa a los niveles normales, el pediatra, el niño y tú deben trabajar en equipo para que el tratamiento tenga éxito. ¿En qué consiste éste?
Cuestión de equipo
Cuando el niño recibe un diagnóstico de diabetes de tipo 2, esto implica un gran cambio en su vida y en la de su familia. Es precisamente el núcleo familiar el principal apoyo del niño en esta etapa y todos deben colaborar con el médico para que el niño pueda controlar su azúcar y llevar una vida saludable. Hay estrategias en las que tú, como madre o padre, pueden ayudar:
Cómo prevenir la diabetes tipo 2 en los niños
La manera más efectiva es evitar la causa principal: el exceso de peso y la obesidad. Una dieta balanceada y el ejercicio son la fórmula perfecta, no sólo para mantener a raya la diabetes, sino otras condiciones perjudiciales para la salud. Los padres y los maestros deben alentar a los niños a consumir comidas más pequeñas, con menos carbohidratos refinados y más frutas y vegetales y siempre con una proteína, así como a que realicen ejercicio diariamente durante o después de la escuela.
La diabetes tipo 2 es una amenaza muy real. Pero tú puedes ayudar a tu hijo a evitarla y a controlarla si ya la ha desarrollado. El depende de ti, así que demuéstrale cuánto lo quieres llevándolo a jugar al parque o invitando a sus amiguitos a un partido de pelota improvisado, en lugar de dejarlo sentado por horas frente a la computadora. Con tu ayuda, saldrá adelante.
Si padeces
de diabetes, quizá utilices insulina para reducir tu nivel de glucosa en la sangre, como millones de otras personas que también la padecen en todo el mundo. Gracias al tratamiento con insulina,
esa enfermedad cuya cifra desafortunadamente va en ascenso, dejó de ser un diagnóstico mortal para convertirse en una condición controlable. Entérate aquí sobre qué es la insulina
exactamente, cómo funciona, así como de información valiosa para aplicar y almacenar a esa gran amiga de todo diabético.
¿Sabías que hasta hace poco menos de un siglo no se conocía la insulina ni su función? Aunque se habían realizado varias pruebas previas para aislar a la insulina y ha habido controversia sobre quién en realidad la descubrió, no fue hasta 1922 que los investigadores canadienses Frederick Grant Banting y Charles Best trataron exitosamente a una joven paciente diabética a punto de morir con extractos pancreáticos de origen animal que contenían insulina. Al año siguiente, en 1923 el descubrimiento de la insulina recibió el Premio Nobel en Fisiología y Medicina y desde entonces este compuesto se ha utilizado en el tratamiento de millones de pacientes como tú. Por la importancia de ese logro médico, que convirtió a la diabetes de una enfermedad mortal en una enfermedad controlable, se escogió el 14 de noviembre, que fue el día del nacimiento del doctor Grant, como el Día Mundial de la Diabetes. Para que conozcas mejor a esa gran amiga que es la insulina, te explicamos su función y te indicamos cómo usarla y almacenarla.
Qué es la insulina y por qué la necesitamos
La insulina es una hormona producida en las células beta del páncreas, un órgano situado detrás del estómago que es también el encargado de segregar unas substancias llamadas encimas, que facilitan nuestra digestión. La función de la insulina está relacionada con la manera en que el cuerpo procesa y distribuye la energía que obtiene de los alimentos que ingerimos. Al igual que los automóviles necesitan gasolina para funcionar, o un electrodoméstico necesita la corriente eléctrica, nuestro cuerpo utiliza la energía que obtiene de la glucosa (conocida como azúcar). La glucosa es la fuente principal de energía de las células y la única que utilizan el cerebro y el sistema nervioso central. Sin embargo, las moléculas de glucosa no flotan simplemente en el torrente sanguíneo y entran por casualidad en la célula que les queda más cerca. La función de la insulina es acompañar a las moléculas de glucosa y “abrirles” la puerta de las células funcionando como una especie de llave o portero que les permite la entrada. Después de cada comida, el nivel de la glucosa en la sangre sube, y el páncreas responde enviando suficientes “llaves” de insulina en el torrente sanguíneo para abrir las membranas celulares. Cuando la glucosa va entrando en las células, el nivel de glucosa en la sangre disminuye. La diabetes surge cuando el páncreas no envía suficiente insulina o la que insulina enviada no puede “abrir” las células para que entre la glucosa y el cuerpo la utilice como energía.
La insulina y los tipos de diabetes
La diabetes de tipo 1 afecta entre un 5 y un 10% del todos los diabéticos y se caracteriza porque el páncreas no puede producir insulina (las células beta del páncreas son atacadas y destruidas por el sistema inmunológico). Los pacientes que padecen de diabetes tipo 1 necesitan inyectarse insulina para poder usar la glucosa de los alimentos. Ese es el tratamiento de este tipo de diabetes.
En el caso de la diabetes tipo 2 que representa entre el 90 y el 95% de todos los casos de diabetes, no se produce precisamente porque no producen insulina, sino porque ésta no puede abrir eficazmente las células (es lo que se conoce como resistencia a la insulina). Los pacientes con diabetes tipo 2 necesitan, además de llevar una alimentación saludable y hacer ejercicio, si esto no es suficiente, tomar medicamentos o inyectarse insulina para que el organismo pueda utilizar la glucosa y convertirla en energía.
¿Se toma o se inyecta?
Para que la insulina resulte efectiva, hay que inyectarla en la grasa subcutánea (debajo de la piel) para que pueda entrar a la sangre. No puede administrarse en forma de pastilla, por ejemplo, porque se destruiría durante el proceso de la digestión. La forma más común de administrarla en mediante una inyección, pero existen otros métodos como las plumas o bombas de insulina.
¿Cuántos tipos de insulina hay?
Si necesitas insulina tu médico te ayudará a escoger la más apropiada para ti, ya que existen varios tipos. En los Estados Unidos, por ejemplo, existen más de 20 tipos de insulina y se diferencian por la forma en que se fabrican y cómo actúan en el organismo (la rapidez con que actúan, cuánto dura su efecto y su potencia).
Tipos de insulina
Previamente en vidaysalud te hemos informado sobre los diferentes tipos de insulina, pero volvemos a repasarlos para que los tengas bien presentes:
Existe también un tipo de insulina premezclada que puede resultar muy práctica y conveniente si a la persona se le dificulta extraer insulina de dos frascos distintos, o leer las instrucciones y las dosis por tener dificultades con la visión o el movimiento de las manos (debido a artritis, por ejemplo). Esta insulina contiene generalmente una insulina de acción corta o rápida y una de acción intermedia.
Los tratamientos con insulina
Tu médico te recomendará un tratamiento con insulina para que puedas mantener tu nivel de glucosa dentro de un rango normal. El tipo de diabetes influye en el tratamiento que por lo general se efectúa así:
Cuándo y dónde debes inyectarte
La insulina se aplica subcutáneamente, eso significa en la grasa inmediatamente debajo de la piel, generalmente en la parte superior de los brazos, en los muslos (el frente y el costado) y en el abdomen (pero no muy cerca del ombligo, a 2 pulgadas de él).
Almacenando la insulina
Cuidado con las jeringas
Ahora ya tienes una idea un poco más clara de la insulina y cómo funciona. Conviértela en tu mejor aliada para mantener tu nivel de glucosa dentro de un rango normal. Con el tiempo y la práctica sabrás exactamente cuando la necesitas y cuál tipo de insulina resulta más efectivo. Tu insulina y un estilo de vida saludable son tus mejores aliados para combatir la diabetes.
¿Alguna vez has pensado que tu
falta de deseo sexual puede estar provocada por la diabetes? Aunque puedan parecer cosas totalmente diferentes, cuando la diabetes no está bien controlada puede provocar varios problemas de
salud: en la vista, la piel, los riñones y sí, también puede afectar tu vida sexual. En este artículo te contamos más detalles al respecto, para que puedas estar alerta y consultar al
especialista en caso de que lo necesites.
La diabetes es una condición crónica que si bien se caracteriza por un exceso de glucosa o azúcar en sangre es, en realidad, mucho más que eso. ¿Por qué? Porque afecta al sistema de defensas del cuerpo y puede generar otros problemas que, a simple vista, pueden no parecer estar conectados. ¿Quieres conocer algunos ejemplos? La diabetes puede causar problemas en la piel, en los riñones, en la vista y hasta en la sexualidad sin importar si eres hombre o mujer.
En otro artículo de vidaysalud.com ya te hemos contado cómo la diabetes puede afectar a la sexualidad masculina, provocando entre otras cosas disfunción sexual.
Ahora bien, ¿las mujeres también podemos tener problemas con nuestra vida sexual relacionados con la diabetes? Sí. Lamentablemente, la respuesta a esta interrogante es afirmativa.
Ahora bien, ¿las mujeres también podemos tener problemas con nuestra vida sexual relacionados con la diabetes? Sí. Lamentablemente, la respuesta a esta interrogante es afirmativa. Muchas mujeres con diabetes pueden tener disminución en la libido (el deseo sexual) así como incapacidad para lograr el orgasmo, sequedad vaginal y más posibilidades de tener infecciones causadas por hongos.
La sequedad vaginal puede ser muy molesta ya que hace que estés poco lubricada durante las relaciones sexuales, lo que puede hacer que sientas dolor al tener relaciones sexuales. Para colmo de males, los lubricantes de venta libre que ayudan en estos momentos pueden aumentar aún más el riesgo de que contraigas alguna infección por hongos.
Si tienes sequedad vaginal y quieres utilizar algún lubricante, habla con el o la especialista que te esté atendiendo, para que pueda asesorarte sobre qué producto utilizar o cómo resolver el problema. Asimismo, pregúntale a tu médico todo lo que te genere inquietudes con respecto a tu sexualidad y a cómo puede afectarte la diabetes.
¿Significa que si tienes diabetes tendrás problemas sexuales? No, cada persona es diferente y la enfermedad puede afectarlas de distintas maneras. Algunos tienen problemas sexuales, otros tienen problemas en la piel, otros lo sienten en la visión y hay quienes no tienen ningún problema y mantienen su diabetes controlada. Cada uno con lo suyo.
A continuación te brindo unos consejos que puedes poner en práctica para mantener una relación sexual sana aunque seas diabética:
El control de la diabetes debe ser tu prioridad ya que además de mejorar tu calidad de vida, hará mejorar también tu relación sexual. Esta a su vez, contribuye a mejorar la diabetes pues conduce a una mejor circulación, a una mejor calidad del sueño y del descanso, a liberar tensiones y elevar el estado de ánimo y la autoestima.
Sentirse bien y a gusto con uno mismo son requisitos básicos para una vida sexual plena, y tú la puedes lograr si tomas las riendas de tu diabetes y buscas ayuda en caso necesario. ¡No te rindas!
Si padeces de diabetes
(tipo 1 o tipo 2), un factor fundamental en tu tratamiento y tu control es medir el nivel de glucosa en la sangre. La lectura de ese nivel de glucosa te informa rápidamente si tu cuerpo está
utilizando correctamente la insulina o si tienes suficiente cantidad de ella. Como el nivel de glucosa en la sangre cambia a menudo, debes aprender a medirlo varias veces al día. La mejor manera
de hacerlo es usando un dispositivo llamado glucómetro. Aquí te brindamos información y consejos útiles para usarlo correctamente.
Si te han diagnosticado diabetes, debes monitorear y controlar tu glucosa a diario. Con seguridad ya sabes que la glucosa es el combustible que las células necesitan y a la que le dan la entrada solamente si llega acompañada de la insulina. La cantidad de glucosa en la sangre se expresa en miligramos por decilitro. Mira los números que la American Diabetes Association (Asociación Americana de la Diabetes) recomienda que tengas como meta:
Para saber cuál es tu nivel de glucosa en un momento dado, necesitas un glucómetro (un aparato especial para ese propósito). Tu médico o el farmacéutico pueden ayudarte a elegir el glucómetro más adecuado para ti, a que lo uses correctamente y a que lleves un registro de los resultados.
Cualquiera que sea el modelo de glucómetro que escojas, contará con un dispositivo de punción, una lanceta, tiras reactivas y el monitor o pantallita en la que se verán los resultados de la prueba. Los siguientes factores te ayudarán a decidir el que más te conviene:
Los pasos a seguir para medir la glucosa
Poco a poco te irás acostumbrando y podrás hacerlo de manera rápida y efectiva. Pero pueden presentarse algunos problemas.
Si no puedes obtener la cantidad de sangre necesaria
Para evitar que el pinchazo te duela demasiado, disminuye el nivel de profundidad de la lanceta y da los pinchazos en los costados de los dedos en lugar de las yemas. Intenta tomar la muestra de otras áreas del cuerpo, como el antebrazo o el muslo.
¿Qué tan seguros son los resultados?
Cuando te hacen una prueba en un laboratorio, los resultados van a ser precisos y exactos. Pero cuando uno mismo la mide en casa, pueden influir ciertos factores para dar un resultado incorrecto. Para obtener un buen resultado debes seguir cuidadosamente los pasos anteriores (o los pasos indicados en el manual de instrucciones de tu glucómetro). Hay otros factores que pueden darte un resultado que no es correcto:
Si en lugar de la cifra en la pantalla aparece la palabra error, revisa el manual del usuario del glucómetro y busca los códigos de error para ver qué has hecho equivocadamente. También puedes llamar al teléfono gratuito del fabricante para que te aclaren cualquier duda sobre el funcionamiento.
Durante el mes de noviembre con
seguridad encontrarás numerosas noticias e información sobre la diabetes en todos los medios de información, y es que este mes se dedica tradicionalmente a elevar la conciencia sobre esta
enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Esa cifra, desafortunadamente, va en aumento. Como hemos advertido previamente en vidaysalud, la educación y la prevención son
las mejores formas de combatirla. ¿Padeces de diabetes? Mientras más información tengas sobre ella, mejor podrás controlarla y evitar sus consecuencias. Y si no la padeces, los cambios positivos
en tu estilo de vida, como la dieta y el ejercicio te ayudarán a prevenir su desarrollo. ¡No esperes!
Porque tu vida no tiene precio y una buena salud es fundamental para disfrutarla al máximo, es importante que prestes atención a las estadísticas sobre la diabetes que brinda la Asociación Americana de la Diabetes (con datos reportados hasta el 26 de enero de 2011):
Y estas son tan solo las estadisticas en Estados Unidos. Imagínate al resto del mundo…
¿Cómo figuras tú en relación a las estadísticas? ¿La padeces ya? ¿Por casualidad te encuentras entre los que la padecen y no lo saben? ¿O los que a pesar de tener prediabetes están a tiempo de evitarla? Ignorar estas preguntas es como jugar a la ruleta rusa porque la diabetes es una condición peligrosa que puede causar y/o agravar otras enfermedades como:
Además de las consecuencias de la diabetes, es vital que conozcas tus factores de riesgo. Verifica cuántos de éstos se aplican a tu caso:
Con seguridad no querrás quedarte con los brazos cruzados. ¡Y hay tanto que puedes hacer! Estudia a continuación algunos cambios positivos que puedes incorporar a tu estilo de vida, sugeridos por el Programa Nacional de Educación sobre la Diabetes (NDEP por sus siglas en inglés):
Menos es más: reduce las porciones en tu plato:
Siempre que puedas, opta por lo más saludable:
Ponte en movimiento
La combinación de una dieta saludable y más ejercicio te ayudará a contrarrestar los factores de riesgo. Pero no te confíes. En cuanto puedas, visita a tu médico para que te realice una prueba de glucosa de rutina. Así saldrás de dudas y podrás saber si te encuentras o no en ese grupo tan nutrido de personas que tienen prediabetes sin saberlo. Consulta rápidamente con tu doctor si experimentas algunos de estos síntomas:
Solamente tú puedes tomar el timón y la conducción de tu salud por el camino correcto. Motívate para que puedas escapar de las estadísticas y poder hacerle frente no solamente a la diabetes, sino a cualquier otra enfermedad que te afecte. Los cambios en el estilo de vida que te sugerimos, podrán ayudar a tu salud en general, no solamente a controlar tu nivel de glucosa en sangre. Proponte aprender más cada día, así que te invito a buscar más consejos para tu salud y específicos para los diabéticos en la sección dedicada a la DIABETES aquí en vidaysalud. ¡A cuidarte mucho!
Un
estudio reciente ha encontrado una estrecha relación entre la diabetes y la demencia. Las personas que sufren de diabetes tienen muchas más posibilidades de desarrollar problemas en sus funciones
cerebrales, a medida que pasa el tiempo. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y cómo cuidar algo tan delicado como la mente.
La diabetes es una enfermedad que afecta a más de 346 millones de personas en todo el mundo. Se manifiesta a través de una elevación en el nivel de glucosa o azúcar en la sangre, ya que el cuerpo no produce o no utiliza de manera eficiente la insulina, que es la hormona que ayuda a transformar la glucosa en energía en el cuerpo.
Si no se controla, la diabetes puede generar diferentes problemas de salud con el tiempo, como ceguera, insuficiencia o falla renal (en los riñones), enfermedades cardiacas, problemas de circulación y hasta la muerte. Por ejemplo, la Organización Mundial para la Salud, estima que en el año 2004 fallecieron 3,4 millones de personas a consecuencias de la diabetes.
A estas complicaciones, ciertos estudios suman la posibilidad de desarrollar demencia, algo que ha sido reconfirmado a través de un nuevo y amplio seguimiento desarrollado en Japón, a través del cual científicos de ese país han comprobado que las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente más elevado de desarrollar todos los tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.
Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la edición del 20 de septiembre de la revista Neurology, unos investigadores de la facultad de postgrados en ciencias médicas de la Universidad de Kyushu en Fukuoka analizaron a más de mil personas, tanto hombres como mujeres, mayores de 60 años de edad, durante once años.
La demencia en sí no es una enfermedad específica sino que se refiere a un grupo de síntomas causados por trastornos que afectan las funciones del cerebro. Por ejemplo, las personas con demencia pueden volverse incapaces de llevar a cabo actividades normales como vestirse o comer, pueden perder su capacidad para resolver problemas o controlar sus emociones, pueden tener cambios de personalidad y hasta imaginarse o ver cosas que no existen.
Otro síntoma frecuente de la demencia es la pérdida de la memoria, pero no te alarmes, muchas personas tienen este problema y no sufren demencia. Las personas con demencia tienen problemas serios con dos o más funciones cerebrales, como la memoria y el lenguaje.
La demencia puede desarrollarse debido a diferentes problemas de salud, como la enfermedad de Alzheimer o un ataque o derrame cerebral también conocido como apoplejía. Si bien no hay cura para la demencia, actualmente existen varios medicamentos que permiten tratar estos problemas y reducir los síntomas o hacer más lento el avance de la enfermedad.
Mientras tanto, ¿hay algo que puedas hacer para prevenir su desarrollo? Claro que sí, ya que si bien hay cuestiones genéticas que influyen en la demencia, también hay factores relacionados con el estilo de vida que potencian las posibilidades de sufrirla.
Por ejemplo, se considera que los adultos mayores que mantienen una vida activa y una dieta saludable, que controlan su presión sanguínea, su peso y el nivel de azúcar en la sangre, tienen menos peligro de desarrollar demencia. Esto es así ya que el cerebro, como otras partes del cuerpo, requiere estimulación y ejercicio para mantener su funcionamiento.
Ahora que tienes esta información, tienes un motivo más para incorporar hábitos de vida saludables que no sólo te ayudarán a estar sano por más tiempo sino que también pueden ayudarte a mantenerte de buen humor y con una mente bien clara.
En un estudio
realizado en ratones, científicos de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, demostraron la factibilidad de una prometedora nueva estrategia para tratar la diabetes tipo 2, que afecta a
más de 200 millones de personas en el mundo.
En la diabetes tipo 2, el cuerpo no responde eficientemente a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre. Para compensar esta insensibilidad a la insulina, muchas terapias para la diabetes funcionan estimulando los niveles de insulina; por ejemplo, a través de la inyección de más insulina o aumentando la cantidad de insulina secretada por el páncreas. El nuevo estudio, publicado en PLoS ONE, mostró que un enfoque diferente también podría ser efectivo para tratar la diabetes —concretamente, bloqueando la descomposición de la insulina, después de que es secretada desde el páncreas.
“Los niveles de insulina en la sangre reflejan el balance entre cuánto es secretada y cuán rápido es descompuesta”, dice el investigador líder del estudio, doctor Malcolm A. Leissring, del Departamento de Neurociencia de la Clínica Mayo. “Bloqueando la descomposición de la insulina es simplemente un método alternativo para lograr el mismo objetivo de las muchas terapias existentes para la diabetes”, manifestó.
Los investigadores probaron esta idea estudiando a los ratones en quienes la enzima degradadora de la insulina (IDE, por sus siglas en inglés) fue eliminada o genéticamente borrada. La IDE es una maquina molecular que normalmente mastica a la hormona insulina, rompiéndola en trozos más pequeños. Los niveles de insulina en la sangre son controlados, en parte, por este proceso.
Comparado con ratones normales, aquellos con la IDE eliminada tienen más insulina en general, pesaron menos y fueron más eficientes en el control del azúcar en la sangre. Fueron, en efecto, “super ratones” respecto a su habilidad para disminuir su azúcar en la sangre después de una comida, el proceso que está interrumpido en la diabetes, explica el doctor Leissring.
Estos descubrimientos sugieren que las drogas que inhiben la IDE podrían ser de utilidad para tratar la diabetes. El equipo del doctor Leissring está trabajando activamente en desarrollar drogas de este tipo. Como fue reportado en un estudio separado en PLoS ONE el año pasado, el doctor Leissring y sus colegas desarrollaron el primer inhibidor selectivo de IDE potente. El equipo de la Clínica Mayo ha desarrollado ahora inhibidores de IDE más cercanos a un medicamento, que está preparando para probar en modelos animales con diabetes.
“La razón por la que estudiamos la eliminación de la IDE en ratones fue para ayudarnos a entender si los inhibidores de IDE podrían ser útiles para tratar la diabetes”, dice el doctor Samer Abdul-Hay, primer autor del estudio. Pero los ratones con la IDE eliminada no son un modelo perfecto de cómo una droga se desempeñara, destaca. “Son actualmente un mejor modelo de sobredosis de un inhibidor IDE. No querríamos nunca una droga que inhiba IDE 100 por ciento en todos los tejidos por toda la vida”.
El efecto de borrar toda la IDE de los ratones fue tan fuerte que, de hecho, este efecto eventualmente era redundante, dijeron los investigadores. A pesar de ser “super ratones” cuando eran jóvenes, a medida que los ratones con IDE eliminado envejecían, lentamente crearon resistencia a la insulina elevada, aumentaron de peso y perdieron el control de su azúcar en la sangre. Como resultado, los ratones más viejos desarrollaron la clásica diabetes tipo 2.
“El descubrimiento que los ratones más viejos con la IDE eliminada desarrollaron diabetes creó confusión en mucha gente”, dice el doctor Leissring. “Es un ejemplo de cómo mucho de una cosa buena puede transformarse en algo malo”. Las drogas que inhiben la IDE sólo parcialmente o transitoriamente no se espera que causen diabetes, dice. “Eliminar toda la IDE es exagerado”.
Los investigadores dicen que el estudio de la Mayo también tiene implicaciones interesantes para entender cómo se inicia la diabetes. “Eliminar la IDE produce niveles elevados de insulina — una condición conocida como hiperinsulinemia. La diabetes es vista usualmente como la causa de la hiperinsulinemia, no al contrario”, dice el doctor Leissring.
Sin embargo, en los ratones con la IDE eliminada, la hiperinsulinemia crónica parece ser realmente la causa de la diabetes. A medida que envejecen, los ratones parecieran adaptarse a los niveles crónicos de insulina alta, por ejemplo, a través de la reducción de receptores para la insulina en sus tejidos. “Estas adaptaciones hacen a los ratones menos sensibles a la insulina, que es la causa exacta de la diabetes tipo 2”.
No está claro si estos descubrimientos se aplican a humanos, advierte el doctor Leissring. Dice que estos nuevos descubrimientos “representan etapas iniciales, pero son estimulantes” en un nuevo camino en la investigación de la diabetes. El doctor Leissring fue recientemente premiado con una subvención de cinco años para el desarrollo de carrera por la Asociación Americana de Diabetes, la cual apoyará económicamente a esta línea de investigación.
El estudio fue financiado por un aporte de los Institutos Nacionales de Salud y una donación de The Unforgettable Fund.